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¿Se puede poner un implante con enfermedad periodontal?

La respuesta corta es sí, pero con una condición que no es negociable: la enfermedad periodontal tiene que estar controlada antes de colocar el implante. No se trata de un obstáculo burocrático, sino de la razón de fondo por la que el implante funcionará a largo plazo. Un paciente con periodontitis activa que se pone un implante sin tratar antes sus encías tiene muchas más posibilidades de perderlo. Aquí explicamos por qué y cómo se aborda este tipo de caso.

Qué relación hay entre periodontitis e implantes

La periodontitis es una infección crónica que destruye el hueso y los tejidos que sostienen los dientes. Cuando un diente se pierde por periodontitis, la zona queda con menos hueso del normal y con un historial de infección bacteriana. Los dos factores que más condicionan el éxito de un implante —calidad ósea y ausencia de infección— son precisamente los que la periodontitis compromete.

La buena noticia es que eso no impide colocar implantes. Lo que sí exige es hacerlo con protocolo: primero tratar la enfermedad, después evaluar el estado óseo, y finalmente planificar la cirugía con criterio. Los datos disponibles en la literatura científica coinciden en que los implantes en pacientes con periodontitis bien controlada tienen tasas de éxito comparables a las de pacientes sin ese antecedente, aunque requieren un seguimiento más cuidadoso.

Periodontitis activa vs. periodontitis controlada: la distinción que importa

No es lo mismo tener antecedentes de periodontitis que tener la enfermedad activa. Son dos situaciones clínicas muy distintas:

  • Periodontitis activa: hay inflamación, sangrado al sondaje, bolsas periodontales que siguen progresando. Colocar un implante en estas condiciones es un error. Las bacterias que están destruyendo el hueso de los dientes harán lo mismo alrededor del implante.
  • Periodontitis estabilizada o controlada: el paciente ha recibido tratamiento periodontal (raspado, curetaje, instrucciones de higiene), la inflamación ha remitido y la enfermedad está detenida. En este caso, la planificación implantológica puede avanzar.

La diferencia la determina el dentista con una exploración clínica: sondaje periodontal, radiografías para ver el nivel óseo actual y evaluación de la higiene oral del paciente. No hay otra forma fiable de saberlo.

Qué ocurre si el implante se coloca sin tratar antes la periodontitis

El riesgo principal se llama periimplantitis: una infección alrededor del implante que se comporta de forma similar a la periodontitis, pero suele progresar más rápido porque el implante no tiene ligamento periodontal —el tejido que actúa como barrera protectora natural en los dientes.

Los pacientes con antecedentes de periodontitis tienen un riesgo más elevado de desarrollar periimplantitis, incluso cuando la enfermedad está controlada. Por eso el mantenimiento periódico después de colocar el implante no es opcional: es parte del tratamiento. Esto incluye revisiones cada cuatro o seis meses y una higiene oral por encima de la media.

Qué significa que la periodontitis esté «controlada» (y por qué no basta con una limpieza)

Este es el punto que más malentendidos genera. Cuando un dentista dice que hay que «controlar la periodontitis antes del implante», no se refiere a hacer una limpieza dental de mantenimiento. Se refiere a un tratamiento periodontal específico:

  • Raspado y alisado radicular (curetaje) para eliminar el biofilm bacteriano y el sarro de las bolsas periodontales.
  • Instrucciones personalizadas de higiene y comprobación de que el paciente las aplica correctamente.
  • Reevaluación periodontal a las seis u ocho semanas para confirmar que la inflamación ha remitido y que las bolsas han reducido su profundidad.
  • En algunos casos, cirugía periodontal si hay bolsas que no responden al tratamiento básico.

Solo cuando esa secuencia está completada y los resultados son favorables tiene sentido planificar el implante. Hacer las cosas al revés —colocar el implante y luego tratar las encías— no es válido.

Por qué un paciente periodontal tiene más riesgo de periimplantitis y cómo reducirlo

La periodontitis y la periimplantitis comparten el mismo origen: bacterias patógenas que se acumulan en superficies duras en contacto con las encías. Un paciente que ha tenido periodontitis lleva ese ecosistema bacteriano en la boca aunque la enfermedad esté controlada. El implante no cambia eso.

Para reducir el riesgo de forma real hay tres pilares:

  • Higiene oral exhaustiva. Cepillo eléctrico, cepillos interproximales y, en muchos casos, irrigador. El hilo dental convencional no siempre es suficiente alrededor de los implantes.
  • Revisiones periódicas sin excepción. Cada cuatro o seis meses, según indique el dentista. En esas revisiones se limpian las superficies del implante de forma profesional y se detecta cualquier señal temprana de mucositis periimplantaria (la fase reversible previa a la periimplantitis).
  • Control de factores sistémicos. El tabaco y la diabetes mal controlada aumentan significativamente el riesgo de fracaso implantológico en pacientes con antecedentes periodontales. Son factores modificables que vale la pena abordar antes de la cirugía.

¿Y si hay poca cantidad de hueso?

La periodontitis destruye hueso. En muchos casos, cuando se valora colocar un implante, el hueso disponible es insuficiente. Esto no cierra automáticamente la puerta, pero sí añade una etapa al tratamiento: la regeneración ósea, ya sea en el mismo acto quirúrgico o en una fase previa, dependiendo del volumen de hueso que falte.

La decisión requiere un estudio previo —habitualmente un escáner dental (TC de haz cónico o CBCT)— que permite medir el hueso disponible con precisión y planificar la cirugía sobre datos reales, no sobre estimaciones. Si en tu caso hay pérdida ósea importante, lo más honesto que puede decirte un dentista es exactamente cuánto hueso falta y qué opciones hay para resolverlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que esperar entre el tratamiento periodontal y el implante?

No hay un plazo fijo. Depende de la evolución de cada caso. En general, se espera entre dos y seis meses desde que finaliza el tratamiento periodontal para hacer la reevaluación y confirmar que la enfermedad está estabilizada. Si hay que hacer regeneración ósea, el tiempo total puede extenderse varios meses más.

¿La periodontitis me impide siempre ponerme un implante?

No. La periodontitis no es un veto permanente a los implantes. Es una condición que hay que tratar y controlar primero. La mayoría de los pacientes con periodontitis bien tratada pueden recibir implantes sin problema, aunque necesitan un seguimiento más frecuente que los pacientes sin ese historial.

Si ya tengo implantes y luego me sale periodontitis, ¿qué pasa?

Los implantes no tienen periodontitis, pero sí pueden desarrollar mucositis periimplantaria (inflamación reversible de los tejidos blandos) o periimplantitis (con pérdida ósea). Ambas son tratables si se detectan pronto. De ahí la importancia de no saltarse las revisiones aunque todo parezca estar bien.

¿El tabaco afecta al resultado del implante en pacientes con periodontitis?

Sí, de forma significativa. El tabaco reduce el riego sanguíneo en los tejidos orales, dificulta la osteointegración y aumenta el riesgo de periimplantitis. En pacientes con antecedentes periodontales, ese riesgo se multiplica. No implica que no se puedan hacer implantes en fumadores, pero sí que el dentista debe valorarlo explícitamente y, en muchos casos, recomendará dejar de fumar antes de la cirugía.

Si tienes dudas sobre si tu situación periodontal te permite ponerte un implante, el primer paso es siempre una valoración personalizada. Cada boca es diferente, y la decisión correcta depende de datos clínicos concretos, no de respuestas genéricas. En Clínica Dental Barros realizamos una primera visita diagnóstica gratuita en la que podemos evaluar el estado de tus encías y orientarte sobre las opciones reales en tu caso.

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